Submarino ARA San Juan: Pusimos todo para rescatarlos y ahora será difícil volver a la normalidad

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Decae el movimiento

Lo dicen los trabajadores del puerto de Comodoro Rivadavia

Favio Cambareri y Marcelo Gauto, ayer, en el puerto de Comodoro Rivadavia. Fotos: Emmanuel Fernandez

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El Puerto de Comodoro Rivadavia vuelve lentamente a la normalidad. Poco queda de la convulsión que se vivió aquí en las últimas semanas, cuando cientos de personas de varias nacionalidades trabajaron juntas con el objetivo de encontrar al submarino ARA San Juan, desparecido hace 22 días con 44 tripulantes abordo.

La larga plataforma donde amarran los barcos está desértica y las pocas personas que quedan son tripulantes del Atlantis norteamericano y el buque ARA Puerto Argentino, quienes realizan las últimas tareas antes de sumarse hoy mismo a la búsqueda del submarino, a 360 kilómetros de la costa argentina.

Ya no se escuchan las voces de los marines norteamericanos yendo y viniendo, recorriendo la plataforma del puerto para ajustar los brazos hidráulicos o para coordinar la colocación de los equipos de rescate. Tampoco se ven los minisumarinos sobre el puerto, ni los fogonazos de color azul eléctrico de los sopletes soldando a contra reloj y bajo las inclemencias del clima. Ya ni si quiera hay periodistas, ni medios, ni cámaras, ni reporteros internacionales. Solo queda el viento que sopla limpio, el olor fuerte del mar, los viejos buques pesqueros dormidos por la marea y los lobos marinos regocijándose al sol. Se escucha el silencio atronador del la normalidad.

Estos 22 días de intensidad, trabajo, angustia y dolor marcaron para siempre a los hombres que día a día trabajan en el puerto de Comodoro. Tanto ellos como los habitantes de esta ciudad vivieron un periodo atípico, nunca antes visto, que por semanas cambió radicalmente sus costumbres.

El Atlantis, ayer, en Comodoro

Los trabajadores del puerto tuvieron que estar a la altura de un drama nacional que conmovió al mundo. Por semanas sus rutinas y sus vidas corrieron por detrás de todo lo que giraba entorno al ARA San Juan. Y hoy, cuando las cosas van regresando a la normalidad, tienen sentimientos encontrados: de la tristeza por no haberlos encontrados a la tranquilidad de saber que hicieron todo lo posible para hallar con vida a los 44 tripulantes del ARA San Juan.

Favio Cambareri, administrador del Puerto de Comodoro Rivadavia, cuenta cómo vivió todo el operativo. “Fueron momentos muy intensos. El puerto trabajó 24 horas al día. Sentíamos la presión de la urgencia del caso. Veíamos que en los medios contaban los días de probabilidad de vida. Nosotros teníamos esperanza de dar todo el esfuerzo para hallarlos”.

También recuerda el encuentro con Luis Tagliapietra, padre de uno de los tripulantes del submarino, como el más emotivo. “Nos llamó y dijo que quería conocernos y agradecer a la gente que trabajo para modificar el buque Sophie Siem. Fue un momento muy triste y muy difícil”. Y luego agregó: “Fue un momento que lo vamos a recordar toda la vida. Y luego de lo vivido, cuesta volver a la normalidad” Para Marcelo Gauto, el oficial de protección de instalaciones portuarias, estas semanas representaron “un gran aprendizaje”. “Nosotros nos abocamos al trabajo. Nos adaptamos a la situación. Siempre trabajamos con esperanza, con fe y fuimos positivos. Cuando cambiaron de etapa de rescate a la de búsqueda, obviamente nos sentimos mal. Como papá, quería que esos chicos volvieran con sus familias”, cuenta.

Favio Cambareri, ayer

“Fueron momentos muy intensos. El puerto trabajó 24 horas al día. Sentíamos la presión de la urgencia del caso. Veíamos que en los medios contaban los días de probabilidad de vida…”

En el puerto quedan dos buques. Se trata del norteamericano Atlantis y el Ara Puerto Argentino, que es de la Armada Argentina. Ambos salen hoy a las 8 horas a la zona de rastrillaje. Y volverían en 14 días para reabastecerse y luego volver a salir.

El Atlantis es una pieza clave para la búsqueda ya que llevará un vehículo no tripulado que puede sumergirse hasta los 6 mil metros de profundidad, al igual que los submarinos rusos que ya llegaron hoy a la zona con el buque Yantar.

Marcelo Gauto, ayer

“Siempre trabajamos con esperanza, con fe y fuimos positivos. Cuando cambiaron de etapa de rescate a la de búsqueda, obviamente nos sentimos mal”

Ayer, un grupo de marines norteamericanos -que llegaron hace dos semanas hasta la Patagonia para sumarse al operativo- trabajaban arriba del buque ARA Puerto Argentino. Estaban arreglando y poniendo a punto los equipos que ya habían instalado en la cubierta. Los están adaptando, para sumarlos a la búsqueda del ARA San Juan.

Más allá de eso, es poco el movimiento que se ve en el puerto, que ya está volviendo a la normalidad. Cuando el Atlantis y el ARA Puerto Argentino se vayan sólo quedará el muelle, el agua y los ecos del enorme operativo que tuvo en vilo a todo el país.

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