Masiva marcha en La Plata a 11 años de la desaparición de Julio López

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El primer desaparecido de la democracia

Su hijo Ruben leyó un documento en el que reclamó por la profundización de la investigación.

Cientos de personas participan en una marcha en la Plaza de Mayo, al cumplirse 11 años de la desaparición del albañil Jorge Julio López, poco después de testificar contra el represor Miguel Etchecolatz, EFE

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Jorge Julio López fue secuestrado el 27 de octubre 1976, desaparecido el 18 de setiembre 2006 y , en apariencia, enajenado del interés de la Justicia hasta nuestros días. Aún en ese desamparo judicial, su caso procura algún cauce con la marcha de cada año en la capital bonaerense.

Aquí fue visto por última vez, a las 9.25 de aquel martes, en el barrio Los Hornos. En la avenida 66, justo en el frente lindero de donde ahora funciona EDELAP, a metros del bar Troilo, cerrado en los ochenta, con las marcas viejas del plomo en el cielo raso del salón cada vez que el “Gallego” propietario terminaba la discusión entre bebedores. Esa mañana era la víspera de los alegatos en el juicio contra el ex Director de Investigaciones de la Polícia bonaerense, comisario Miguel Etchecolatz, en la Municipalidad. López nunca llegó.

Desde entonces se acumularon fojas en los tribunales, primero en la justicia ordinaria y después en el fuero federal. Hasta ese lugar fue la movilización de ayer. Incentivada ahora por el reclamo de Santiago Maldonado, desaparecido el 1° de agosto en Chubut, en circunstancias todavía no esclarecidas.

Casi en el anochecer, cientos de manifestantes de organizaciones de derechos humanos y agrupaciones políticas se reunieron en la Plaza Moreno, de espaldas a la Catedral platense, con críticas a la Justicia y la Policía, en su condición de auxiliar de los juzgados actuantes. “Lo que siguió (a la desaparición) fue una larga cadena de impunidad para ocultar a los autores materiales e intelectuales del secuestro y para encubrir la complicidad estatal en todas sus instancias. Hicieron todo lo necesario para que a 11 años el compañero siga desaparecido y no haya ni un sólo culpable preso ni procesado”, explicaron los integrantes del espacio “Justicia Ya”. Su hijo, Rubén, leyó un documento.

¿Quién es o quién fue López?. Un tosco trabajador rural nacido en 1929 en Villegas y que, como buena parte de la ruralidad de los cincuenta se vino a la ciudad para la mano de obra. En Los Hornos fue albañil y carpintero. Y, dicen, de puro buen vecino acompañó como militante periférico la Unidad Básica de la Tendencia peronista a pocas cuadras de su casa de la calle 69 de Los Hornos.

En 2006 fue secuestrado. Pasó por los centros clandestinos La Armonía, comisarías 5ta. y octava de La Plata. Hasta su legalización como preso a disposición del Poder Ejecutivo en abril 1977. Egresó en 1979 con el peso de la prisión. Por eso declaró en carácter de testigo contra Etchecolatz el 28 de junio 2006. Señaló al ex comisario, mano derecha del coronel Ramón Camps en la policía (1976-1979), durante esa audiencia. La mirada congelada entre ambos. Tres meses después se lo tragaba la tierra.

La causa por averiguación de paradero fue tramitada en principio por la jueza Marcela Garmendia. A los pocos días, la presentación de un habeas corpus derivó la causa al juez federal Arnaldo Corazza. Este magistrado tomó el testimonio de Horacio Ponce, quien vió a López en la vereda de EDELAP. En ese lugar vivía la oficial Susana Gopar, cuyo número de teléfono estaba en una agenda de Etchecolatz. No hubo allanamiento por debilidad de evidencia.

Para entonces, los rastreos hasta en campos de la ciudad de Magdalena –con perros y baqueanos- eran apenas anécdota de expediente. En simultáneo, se hizo un relevamiento de celulares operados en la zona de la desaparición entre el 17 y el 18 de setiembre . Rarezas de la tecnología aplicada: todavía no está terminado todo el circuito de entrecruzamientos, incluido algunos posibles sospechosos. También se intervinieron en su momento los celulares de la prisión de Marcos Paz, donde se alojaba Etchecolatz y otros policías condenados por delitos de lesa humanidad. Por obstaculizar esos trámites, fueron procesados seis penitenciarios federales.

Un dato de la falta de ajuste en la investigación: recién en abril 2008 fue separada la Policía provincial del caso. Fue por decisión de la Cámara Federal que consideró “negligencia” en los actos de esa fuerza. Y también entonces cambió la carátula a “desaparición forzosa”, de la misma tipología que ocupa en este momento al caso Maldonado. Sólo que en Chubut se adoptó antes del mes, y en La Plata tardó casi dos años.

Fue uno de los últimos actos de Corazza. Se apartó de la causa en 2009 por “violencia moral”. Lo remplazó Manuel “Negro” Blanco, hasta su fallecimiento en 2014. Después tramitó sin novedades el juez Ernesto Kreplak.

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