Caso Maldonado: el juez Otranto dice que los mapuches pudieron plantar pruebas falsas

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Dudas y sospechas

Advierte que 3 prendas que le dieron para la investigación tal vez no son del artesano.

El juez Otranto, la semana pasada, saliendo del juzgado.

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Después de cuestionar el rol de las querellas y los organismos de derechos humanos, a quienes acusó de no colaborar con el aporte de testigos a la causa por la desaparición de Santiago Maldonado, ahora el juez Guido Otranto puso en duda el rol de los mapuches. Directamente cree que pudieron plantar pruebas falsas para desviar la atención de los investigadores.

En un segundo tramo de la entrevista que le dio al diario La Nación, Otranto también relativizó el rol que tiene el detenido Facundo Jones Huala en la comunidad y en el grupo extremista RAM. Dudó de que sea su verdadero líder.

El magistrado, que después de 49 días desde la desaparición encabeza finalmente hoy un operativo en la “tierra sagrada” de los mapuches, considera que la principal hipótesis hoy es que Maldonado se haya ahogado.

Esta revelación provocó que saliera a cuestionarlo duramente el hermano de Santiago, Sergio Maldonado, quien este lunes también lo criticó por el demorado rastrillaje. Calificó el operativo directamente de “payasada”.

Fuentes judiciales y otras vinculadas a la causa advierten que los dichos del juez podrían sumar razones para una eventual recusación. La familia de Maldonado ya hizo una presentación en este sentido, que fue inmediatamente rechazada por el magistrado y que resolverá desde este jueves la Cámara Federal de Apelaciones de Comodoro Rivadavia.

Estos son los tramos de la segunda parte de la entrevista de Otranto con La Nación (con la periodista Loreley Gaffoglio), donde ahora cuestiona a los mapuches, relativiza el rol de Jones Huala y explica por qué no rastrilló hace más de un mes “tierra mapuche”, cuando una pesquisa le aconsejaba avanzar hacia allí.

-¿Usted observó que al inicio hubo un mayor énfasis en instalar una investigación como desaparición forzada que de buscar realmente a Maldonado?

-Claramente. A mí me llamó la atención lo que sucedió el primer fin de semana: el domingo a la tarde leo una noticia que decía que yo ya había comprobado que Santiago había sido capturado por la Gendarmería. Me interesó aclarar que eso no era así, más que nada por respeto a la familia. Y al hacerlo, recibí una disconformidad muy grande por parte de los organismos de DD.HH.: el CELS, APDH, CPM, que son los denunciantes. También Sergio Maldonado se enojó mucho conmigo. Él está convencido de la verdad de la versión que le da la gente de la comunidad. Yo le recomendé que tenga su propia versión: ni la mía, ni la de los organismos de DD.HH, ni de la de la comunidad. Le dije: “Nombre un abogado, participe, y tenga su propia versión. Yo le garantizo que le voy a dar una versión objetiva”. No hubo manera.

Pasé a ser una especie de encubridor para él. Y ese fin de semana sucedió que ese rastrillaje que logramos hacer con un perro que conseguimos de Trevelín no confirmaba la versión que había dado la comunidad. Volvía y volvía al río. Se enfocaba allí, con la gorra que había aparecido en ese mismo lugar. Se los dijo el policía que interpretaba la actitud del perro rastreador. Le dijo claramente: “Si fuera como ustedes me dicen, que a Santiago lo llevaron del río hasta cierto punto, y allí había una camioneta y que de allí se lo llevaron, el perro me hubiera conducido hasta allá. Pero el perro me trae al río. Para mí esta persona está en el río y necesito pasar del otro lado”. Y ahí es cuando dicen que no, porque era lugar sagrado. E insisto en ese punto: no fue que se respetó esa imposición. Incluso lo comuniqué para que se viera lo grotesco de ese argumento. No pasamos por una cuestión numérica y de minimización de riesgos. Ellos eran más.

-¿La comunidad plantó pruebas?

-Tengo muchas dudas sobre las tres prendas que nos dieron como que eran de él. No se explica que tengan olor a diferentes personas y sobre todo que haya habido olor a esas tres personas el 16 de agosto, cuando ya habían pasado 15 días de la desaparición. La interpretación que a mí me da el guía de los perros es que el rastro de olor no perdura más de 24 horas. Esas personas, que usaron esa ropa, estuvieron ahí el día anterior.

-La desaparición de Santiago sucedió días antes de las PASO. ¿Considera que esa desaparición podría obedecer, en algún punto, a un armado político para incidir en un proceso eleccionario?

-No la desaparición, que todavía no está clara. Pero la utilización política de este caso fue clarísima. Por eso también mi prudencia. Me preocupé mucho para que no se deriven interpretaciones políticas en el hábeas corpus y la desaparición forzada, que instruye la fiscalía. E insisto en un punto: a la comunidad les faltaba uno. Eso hasta ahí me parece verosímil. No diría nunca que la desaparición fue algo armado, con los elementos que estoy evaluando hasta ahora.

-¿Cree que esto se va a poder dilucidar?

-Tengo una preocupación muy grande por dilucidar qué fue lo que pasó el 1 de agosto. Creo que eso sí se va a dilucidar, con todos los elementos de prueba que estamos recogiendo, sí se va a saber bien qué fue lo que pasó en el interior del territorio, cuando ingresó Gendarmería. Si eso explica o no la desaparición de Santiago eso no lo sé todavía.

-¿Teme que Santiago nunca pueda ser hallado?

-Este es un río muy complicado. Y esa es la hipótesis que me parece más verosímil: que no haya podido cruzarlo y que le haya pasado algo, que se haya ahogado, por las características del río. Es un río muy complejo. Gente que pesca allí hace muchos años saben que es un río muy complejo para rescates. Otros casos de desaparecidos en la zona hay.

– La primera vez que ingresó Prefectura al Chubut, concluyó que allí no podría haberse ahogado Maldonado. Describió al río como un curso tranquilo y de poca profundidad. y descartó esa hipótesis.

-Sí, pero no es muy profundo por la zona donde sabíamos que un grupo había huido. Esa zona sí es baja: el agua llega a la cintura. Pero hay otras. Una anterior, más profunda y caudalosa. Igualmente, uno puede cruzar caminando un río y tener un problema. Estas personas cruzaban con boleadoras y con morrales con piedras. No se puede descartar.

-¿Podría haber cruzado por una línea lateral? Hay caminos interiores dentro del lof.

-Puede ser que sí, no lo sabemos. A los que vieron cruzar, en línea recta desde la tranquera de ingreso, fueron cuatro de ocho. Hay otros que se fueron por otros costados, evidentemente o a caballo y pueden haber cruzado por otro lado.

-¿Piensa que el Pu lof es una especie de sede de la RAM?

-En estos dos años aquella sospecha inicial, de duda acerca de si eran o no de la RAM se fue robusteciendo y ahora claramente está reconocida por el propio Jones Huala. La RAM no sólo está ahí. Para mí operan en varios lugares, tienen una capacidad para generar atentados de sabotaje, contra la propiedad, de manera coordinada. En julio del año pasado se produjeron varios actos de sabotaje coordinados en Río Negro y en Chubut. Eso no se maneja sólo desde la comunidad. Hay más gente. Tampoco es muy claro cuántos hay en la comunidad y quiénes son. Van yendo y viniendo. Se van rotando.

-¿Cree que las acciones de RAM se pueden incrementar? ¿O con Jones Huala detenido, esto se calma?

-No, esto es un asunto muy preocupante, que trasciende la figura de Jones Huala. Es mucho más extenso que la comunidad asentada en la Estancia Leleque. Es mayor el problema.

-¿Hay líderes en la sombra de la RAM?

-Yo creo que sí. Dudo que Jones Huala sea efectivamente el líder.

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