Eduardo Coduri: “La principal pregunta de los inversores es cómo va a hacer el Gobierno para bajar el déficit fiscal”

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Definiciones del número uno de Ernst & Young

La consultora es una de las cuatro más grandes a nivel mundial. Aseguran que Argentina es una “luz” en una región con una fuerte crisis política. El tipo de cambio, la inflación y la necesidad de una reforma impositiva en la agenda.

Eduardo Coduri, Marcelo Mindlin y Daniel Novegil cuando se premió en la Argentina a Mindlin.

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Eduardo Coduri es el número uno de la filial local de EY ( Ernst & Young) que con 2.700 empleados en el país atiende a las principales empresas. Una parte sustancial de sus ingresos se explican por la exportación de servicios de contabilidad, inteligencia artificial y de conocimiento con investigaciones realizadas por analistas desde Argentina. EY, que es una de las principales cuatro consultoras del mundo, organiza en Mónaco el Mundial de los Emprendedores. Esta vez el cetro fue para un empresario canadiense muy comprometido con los refugiados sirios. Aquí la entrevista que concedió a Clarín.

-¿Arrancó la economía, como dice el Gobierno?

-Ya se inició un proceso de recuperación. Hay que manejar la ansiedad porque el consumo ya empezó a recuperar, la construcción ya está en marcha y a medida que baje la inflación habrá otro impulso de la mano de los créditos hipotecarios que largaron y con menos inflación habrá un boom. Eso se nota con el crecimiento de los permisos de construcción. El agro sigue fuerte, aún con precios de los commodities que no son potencialmente altos. Pero va a seguir creciendo ganando competitividad. Esto es un proceso.

-¿Cómo se ve a la Argentina desde una corporación global como EY?

-Los inversores extranjeros ven que el único país que tiene luz verde en la región es Argentina. Brasil padece una crisis muy seria, Bachelet perdió popularidad en Chile, Venezuela vive un drama y en México reina la incertidumbre. Argentina se diferencia claramente. Además, la salida del default, que permite acceso a los mercados de capitales, y el levantamiento de restricciones al flujo de capitales, es decir que el inversor pueda disponer de sus fondos y que las casas matrices de las empresas puedan recibir dividendos, cambiaron el clima.

-¿Cuáles son las dudas de los inversores?

-Preguntan cuáles van a ser las acciones que tomará el Gobierno para reducir el déficit fiscal. Para los inversores extranjeros no es sustentable una economía con un déficit alto y quieren saber cuál es el plan para bajarlo. La Argentina está trabajando y eso ayuda.

-¿Es partidario de una política de shock o gradual?

-Son decisiones que corresponden al Gobierno, no tengo conocimiento para decirlo.

-La tasa de interés actual, ¿conspira contra el crecimiento?

-Hoy la tasa de interés es un factor que pesa sobre la rentabilidad, cuanto más baja sea para financiar un proyecto da confianza por el tiempo que se necesita. La tasa alta empuja a una tasa de retorno de inversión también alta en el corto plazo y no es bueno.

-¿Cuáles son las proyecciones de EY para la economía global?

-Se prevé una tasa de crecimiento global de 2,7% condicionada a lo que pase en las principales potencias. Estados Unidos está llevando adelante un proceso de crecimiento pero hay que ver cómo Trump afecta o promueve esa economía la política de Trump. China se está recuperando y la India crece. Los países centrales de Europa están estabilizados y no hay crisis importantes en los periféricos ya que Grecia pudo salir.

-¿Cómo observan la región?

-El principal problema que enfrenta Latinoamérica es político. Esto es porque Brasil, el mayor país de la región, tiene una crisis política muy preocupante. Los empresarios están paralizados ante la incertidumbre de no saber si el presidente debe enfrentar un impeachment y si hay otros involucrados en la corrupción. La clase política paralizó todo. Y hay que considerar que cuando el inversor local no invierte, el inversor extranjero se resguarda.

-¿Por qué no se nota la inversión?

-Se nota. Hay algunos proyectos con tickets grandes, de los principales jugadores, como pasa con la energía y otros que son pequeños. El mejor ejemplo es el agro que es la acumulación de pequeños tickets, de 200 a 250 millones dólares, por ejemplo en agroquímica. En infraestructura el gobierno anunció un plan muy importante y tiene muchos proveedores alrededor, con un alto nivel de actividad que es la agregación de inversiones pequeñas. Y está lo que viene. En energía renovable, en el 2025 la fuente de energía de las empresas debe ser 20% de renovables. Y hay mucho interés de inversores locales y extranjeros.

-¿Argentina logró desacoplarse de la crisis de Brasil?

-Estamos en una economía global y no se puede desconocer que un socio tan importante no nos afecte. Pero no todos los problemas de Argentina son fruto de Brasil.

-¿Cuáles son esos problemas?

-El primero la inflación. El Gobierno está en eso y se están viendo resultados. La baja de inflación es clave para que no se produzca el desequilibrio con el tipo de cambio. Porque no se pueden transferir esos mayores precios al cliente del exterior. La reforma impositiva es otro factor y las leyes laborales como la ley del primer empleo, para favorecer el trabajo de los jóvenes, con un esquema más flexible para el trabajo temporario, son importantes. Otro tema central es la industria del juicio laboral que significa un costo embebido en los costos de las empresas que nos quita competitividad.

Ustedes exportan servicios, ¿perdieron competitividad?

-Nosotros seguimos ganando mercados. La competitividad es una polinómica, en la que el tipo de cambio es uno de los factores. Juega lo fiscal, la tecnología, la eficiencia de la mano de obra. El tipo de cambio es el que parece más sencillo de resolver, es un atajo que tapa todo el resto. Nosotros asesoramos a las empresas para la automatización, exportamos servicios de impuestos, inteligencia artificial y de conocimiento como investigaciones realizadas por analistas desde Argentina. Somos competitivos.

-¿Les cuesta encontrar talento en la Argentina?

-Captamos una calidad enorme de talento, el grado de defecto de nuestros trabajos en la Argentina es cinco veces menor que India o China. Nuestra gente viene de la UBA, de la universidad de La Matanza, la UCA, Di Tella y San Andrés. Argentina tiene una gran ventaja. El conocimiento se transfiere, a diferencia de otros países donde el conocimiento queda en la persona.

-¿La robotización amenaza el empleo?

-No, no lo vemos como motor de desempleo. Personas que hacían trabajos de poco valor agregado hoy son supervisores de robots con trabajos más analíticos. Tenemos 2.700 empleados de los cuales 1.000 se dedican a exportar servicios.

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