Cambia el ánimo en los mercados y los inversores optan por la toma de ganancias

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La seguidilla de contundentes ganancias obtenidas por el alza de precios en la Bolsa de Comercio en el recorrido de 2017 se está revirtiendo en junio.

El índice Merval de empresas líderes trepó 33,5% en pesos, desde los 16.917 puntos del cierre de diciembre de 2016 hasta los 22.586 puntos del 29 de mayo último, un récord histórico. Medido en dólares, el avance en poco más de cinco meses había sido de 32,4%, dado el incremento marginal del precio de la divisa en el período, de 16,13 a 16,30 pesos.

Aún considerando la elevada inflación del período, del orden del 10%, los beneficios superaron el 20 por ciento. Semejante desempeño, en dólares o pesos, en tan corto plazo anunciaba una inminente toma de ganancias.

Si bien los índices de la Bolsa de Comercio de Buenos resistieron el mes pasado el sacudón por el escándalo por sobornos en Brasil, que involucró al presidente Michel Temer, las novedades de las últimas jornadas definieron el sesgo del mercado, con cautela, volatilidad y tomas de ganancias.

Por una parte, la Reserva Federal de los EEUU anunció un aumento de las tasas de interés, que siempre trae como consecuencia una salida de fondos invertidos en acciones en Wall Street y su pasaje a renta fija. Varias cotizantes argentinas se operan en el mercado norteamericano y se contagiaron de dichas bajas, que también se trasladaron a la plaza local.

De hecho, la suba de tasas de la Fed puso freno a la escalada del mercado norteamericano, donde el tecnológico Nasdaq Composite alcanzó máximos históricos, con una suba acumulada del 15% en 2017, y también puntuaciones récord para el Dow Jones y S&P 500, con ganancias acumuladas de 8 y 9 por ciento, respectivamente, en 2017.

Research for Traders puntualizó que “se ha comenzado a observar cierta dificultad para continuar con el rally“, cuando Wall Street “marcó el viernes 9 su peor caída diaria en el año”, en un anticipo de lo que sería la decisión de la Fed.

Hasta el 2 de junio el Merval lateralizó y llegó a defender el piso de los 22.500 puntos, pero a partir de allí, en solo 10 ruedas recortó un 6%, en una concreta toma de beneficios, para quedar en la zona de los 21.200 puntos.

“Wall Street mostró un tono cauteloso, al confirmarse una nueva suba de tasas por parte de la Fed que ya estaba descontada, ante lo cual las acciones locales retomaron la corrección, a diferencia de los bonos que estuvieron más firmes más allá de que se intensifica la apreciación cambiaria“, aportó Gustavo Ber, economista del Estudio Ber.

INFLUYE EL CLIMA POLÍTICO

En la última semana el condimento local empezó a jugar cada vez más fuerte en las valuaciones. La proximidad de las elecciones legislativas, en las que el Gobierno pondrá en juego la fortaleza de su proyecto político, produce una incertidumbre que siempre atenta contra cualquier rally alcista.

“Estamos en Argentina, cada vez que se acerca una elección hay gente más nerviosa o con incertidumbre, lo que me parece lógico. No ha tenido una muy buena ganancia estar en dólares en el último tiempo y los inversores grandes toman posiciones muy variadas, algunos toman la ganancia y esperan un poquito, otros con visión más larga ven un cambio muy estable, con una tasa en pesos atractiva y siguen parados en pesos”, describió Lucas Gardiner, director de Portfolio Personal.

“A una semana de conocer si nos sacan de ‘mercado de frontera’, de sobra sabemos que el Merval está bien alto, hasta muy alto para ‘mercado de frontera’, de ahí que antes de superar esta instancia arruga y achica”, sintetizó Jorge Fedio, analista técnico de Clave Bursátil.

“Pero si se pasa a ‘mercado emergente’, al cruzar de andarivel, queda en el piso de esa nueva situación en la que deberá hacer merito para subir. Y el año electoral le viene como anillo al dedo, le genera expectativas adicionales de cómo serán los resultados electorales, de manera que tiene un enorme recorrido por delante, equivalente con la idea que se tiene entre el concepto de piso y techo”, confió Fedio.

UNA ECONOMÍA QUE TARDA EN ARRANCAR

La administración de Mauricio Macri está lejos de poder enarbolar indicadores económicos contundentes sobre la expansión de la economía. Los analistas aún no distinguen el crecimiento esperado para este año, entre el 2 y el 3 por ciento, de un mero rebote, después del recesivo 2016 en el que el PBI cayó 2,3 por ciento.

“Nuestra impresión es que se consolidará la recuperación de la actividad económica pero a tasas bajas, cerrando el año alrededor de 2,5% de crecimiento, comparado con 2016″, apuntó Daniel Artana, economista Jefe de FIEL.

Por otra parte, los datos de desempleo del 9,2% en el primer trimestre del año anunciados por el INDEC llevaron más preocupación al mercado. La desocupación no sólo aumentó, también se concentró en distritos de mucho peso electoral como el Gran Buenos Aires, el Gran Rosario, Córdoba y Mar del Plata.

Esta fragilidad de los indicadores sociales podría esmerilar las chances electorales del oficialismo y potenciar las de la oposición, movimiento que para los agentes del mundillo financiero sería un retroceso respecto de la evolución que significó la salida del “cepo” cambiario y el default de deuda.

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Joaquín Bagües, analista senior de Balanz Capital, refirió a Infobae que “George Soros desarrolló su teoría respecto a la tendencia de un país a experimentar apreciación cambiaria, cuando la macroeconomía presenta una dinámica en la cual el Banco Central se encuentra en discordancia con Hacienda; en otras palabras, cuando la macroeconomía exhibe una política monetaria restrictiva en relación a una política fiscal expansiva“.

Bagües no descarta “una devaluación táctica” en el corto plazo, pues “el peso se convirtió en una de las moneadas más sobrevaluadas de mercados emergentes“. A la par, consideró que “se profundizaron los déficit gemelos (fiscal y comercial) y un BCRA con clara intención de acumular reservas. Sumado al movimiento internacional del precio de la soja, cercano a los mínimos de los últimos 10 años, y en función a la estructura económica de la Argentina, se entiende que la exigencia fiscal es mayor“.

El cuantioso déficit fiscal, que el Gobierno administrará con “gradualismo”, pero no atacará hasta pasadas las elecciones, obliga a mantener las tasas de interés muy altas, condición que contrae la llegada de nuevos fondos al mercado de acciones.

Lucas Gardiner explicó que “el inversor privado o el minorista lo que tiene que analizar es qué alternativas hay en el mercado. Con las LEBAC no asume demasiado riesgo en el precio, porque es una colocación corta y la liquidez es inmediata. Las tasas al 25% son muy atractivas, si quiere llevarse el interés a los 15 días puede hacerlo. No sólo paga mejor sino que es un instrumento más flexible que el plazo fijo y bonos”.

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